«Tomateros», obtiene triunfos de 4-2 y 8-1 frente a «Algodoneros» y logra su pase a la «Gran Final» por el título de la LXVIII Temporada 2025-26 de la LMP

«Tomateros», obtiene triunfos de 4-2 y 8-1 frente a «Algodoneros» y logra su pase a la «Gran Final» por el título de la LXVIII Temporada 2025-26 de la LMP

La noche del 14 de enero cayó espesa sobre Guasave, como si el estadio presintiera que algo estaba por decidirse. Bajo las luces del parque, los Tomateros de Culiacán caminaron al diamante con la serenidad de quien sabe que el destino se puede empujar entrada a entrada. Del otro lado, los Algodoneros, heridos pero orgullosos, defendían su casa con lo que les quedaba de aliento.

El primer golpe lo dio Guasave. Apenas comenzado el juego, Francisco Peña encontró un hueco y su sencillo encendió un murmullo esperanzador en las gradas. Era la primera carrera, un aviso temprano de que el orgullo local no se rendiría sin luchar. Pero los Tomateros, vestidos de guinda, no se precipitaron. Esperaron.

La paciencia rindió frutos en la cuarta entrada. Un sencillo de Luis Verdugo abrió la puerta, y el doble de Ildefonso Ruiz fue como una cuchillada precisa al corazón del juego. Dos carreras cruzaron el plato y el silencio comenzó a extenderse entre los aficionados azules. En la quintaOrlando Martínez reafirmó el dominio con un batazo sólido, otro golpe que puso distancia en la pizarra.

Guasave aún respiraba. En la sextaDrew Avans devolvió algo de vida con un sencillo que empujó la segunda carrera, pero el daño ya estaba hecho. En el centro del diamante, Fineas Del Bonta-Smith había tejido una obra de control y temple: dos hits permitidos, cinco rivales vencidos por la vía del ponche y una calma que desarmó a los bates locales. Cada lanzamiento suyo parecía llevar la certeza de que el juego se inclinaba definitivamente hacia Culiacán.

El relevo guinda sostuvo la ventaja como quien cuida una llama en medio del viento. Víctor GonzálezSasagi SánchezKeone Kela y finalmente Anthony Gose cerraron la puerta. Cuando el último out cayó, el marcador dictó sentencia: Tomateros 4, Algodoneros 2. Culiacán quedaba a un solo paso de la Gran Final.

Veinticuatro horas después, el 15 de enero, el estadio volvió a abrir sus entrañas. El ambiente era distinto. Guasave sabía que caminaba al borde del abismo; Culiacán, en cambio, olía la gloria.

El juego avanzó con tensión contenida hasta que, en la quinta entrada, todo se rompió. Bases por bolas, un balk que desató el desconcierto, y el sencillo oportuno de Orlando Martínez hicieron que cuatro carreras cayeran como una tormenta sobre los Algodoneros. El dugout guinda explotó en energía; el azul, en resignación.

La sexta fue la confirmación del destino. Allen Córdoba conectó un batazo profundo que limpió las bases, y el error del jardinero derecho Leo Heras permitió que la herida se abriera aún más. Otras cuatro carreras cruzaron el plato. El marcador ya no mentía: la serie tenía dueño.

Guasave apenas logró una carrera solitaria, nuevamente impulsada por Francisco Peña, como un último gesto de dignidad ante la tormenta. En la lomita, Luis Cessa lanzó con autoridad y economía, imponiendo su ritmo y su experiencia. Detrás de él, el bullpen de Tomateros cerró filas, sin permitir que la esperanza local tomara forma.

Cuando cayó el último out, no hubo dudas ni dramatismo pendiente. El marcador final fue contundente: Tomateros 8, Algodoneros 1. La serie se cerró por barrida. Culiacán avanzaba invicto, 4-0, hacia la Serie Final de la LXVIII Temporada 2025-26.

Mientras los Tomateros celebraban con mesura —como quien sabe que la guerra aún no termina—, Guasave observaba en silencio. El béisbol, una vez más, había sido implacable y hermoso: solo uno continúa el camino.

Y los Tomateros, firmes y serenos, ya empacaban rumbo a la gran cita final.