
Profr. Agustín Rivas Rochín Galindo
De niño, siempre deseaba ser portero de los buenos, de los que casi nunca reciben gol, de esos que salen en la tele; me gustaba jugar en las calles de mi barrio «La Ceiba», una sola vieja pelota bastaba para entretener a los chamacos deseosos de correr y divertirse, lloviera o si el sol estuviera a todo calcinar la careada, barrio contra barrio debería jugarse, cuando éramos numerosos nos íbamos al estadio «Alejandro Torres».
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