La Furia conquistó Dallas y los Diablos, encendieron la vieja revancha: España y Bélgica avanzan hacia un duelo con sabor a leyenda

*La Furia conquistó Dallas y los Diablos, encendieron la vieja revancha:

Introducción
El Mundial escribió una nueva página de gloria bajo los cielos de Estados Unidos. En Dallas, España libró una batalla de paciencia, inteligencia y corazón para derribar a una Portugal que jamás dejó de luchar. En Seattle, Bélgica desplegó todo su poder ofensivo para aplastar al anfitrión y citarse con la Roja en unos cuartos de final que reviven uno de los recuerdos más dolorosos de la historia del fútbol español: México 1986.
Ahora, el destino vuelve a cruzar sus caminos.

Desarrollo
Desde el primer silbatazo en Dallas, España y Portugal protagonizaron un clásico ibérico digno de una epopeya. Ninguno quiso regalar un centímetro del campo y cada balón se disputó como si fuera el último.
Portugal golpeó primero con una poderosa incursión de Nuno Mendes, cuyo disparo estremeció el poste y silenció por un instante a la afición española. La respuesta de la Roja llegó mediante el talento de Lamine Yamal y Álex Baena, pero el arquero Diogo Costa levantó un muro infranqueable con una intervención memorable.
El empate sin goles al descanso reflejaba una batalla equilibrada, donde ambos estrategas movían sus piezas como generales sobre un tablero de guerra.
En la segunda mitad, el encuentro perdió velocidad, pero ganó tensión. Portugal defendía con disciplina, mientras España insistía una y otra vez buscando el espacio definitivo. Cuando parecía inevitable la prórroga, apareció el momento reservado para los héroes.
Ya en el tiempo añadido, una rápida ejecución de una falta encontró la inteligencia de Fabián Ruiz, el talento de Ferran Torres y la definición perfecta de Mikel Merino, quien empujó el balón a la red para desatar una explosión de júbilo.
Era el 1-0. El gol que abrió las puertas de los cuartos de final.
Los cambios de Luis de la Fuente resultaron decisivos, mientras Unai Simón volvió a responder cuando más lo necesitaba su selección, manteniendo su portería imbatida.
Al otro lado quedó una Portugal combativa, dirigida por Roberto Martínez, y la emotiva despedida mundialista de **Cristiano Ronaldo>, quien abandonó el escenario más grande del fútbol dejando una carrera imborrable.


Mientras tanto, en Seattle, Bélgica ofrecía una exhibición de contundencia.
El conjunto dirigido por Rudi García aprovechó cada error de Estados Unidos para construir una goleada inolvidable. Charles De Ketelaere firmó un brillante doblete, Hans Vanaken amplió la ventaja y Romelu Lukaku puso el broche final al festival ofensivo.
El descuento estadounidense apenas sirvió para maquillar un 4-1 que reflejó la enorme superioridad de unos Diablos Rojos que recuperaron su mejor versión justo cuando comienza la fase decisiva del torneo.
Con autoridad, eficacia y un fútbol de alto nivel, Bélgica confirmó que llega lanzada al gran desafío.
Epílogo
El destino ya ha elegido el siguiente capítulo.
España y Bélgica volverán a encontrarse frente a frente, reviviendo el fantasma del inolvidable Mundial de México 1986. Cuarenta años después, la historia ofrece una nueva oportunidad para escribir un desenlace distinto.
La Furia Roja llega fortalecida por su paciencia y capacidad de sufrir. Los Diablos Rojos aterrizan impulsados por una ofensiva demoledora.
Solo uno seguirá escribiendo su leyenda. El otro quedará atrapado para siempre en las páginas de un Mundial que no perdona a nadie.